Otras formas de violencia

Por Ramón Rojas – Uruguay
Retorcer las palabras y prostituir el lenguaje – es violencia-, degradar el discurso político en oratoria imprudente – es violencia- .
Testigos somos de una sociedad que se vuelve cada día mas violenta, así podemos observar como crece la violencia por parte de la delincuencia y lamentablemente también por parte de quienes tienen como cometido mantener el orden publico
Violencia en el transito, en las aulas, en el deporte, en recitales musicales, en el carnaval, ningún espacio parece quedar ajeno
El peor flagelo que hoy castiga a nuestra sociedad se llama violencia domestica,
También lo son la discriminación por razones de raza o religión, distinción de genero y de opción sexual
Esta escalada de violencia que se instala rápidamente no surge de la nada, tiene sus orígenes en la perdida de valores básicos que le hacen al respeto que todos nos merecemos como sociedad civilizada.
Nace cuando el respeto que se le debe a la familia se devalúa, cuando no hay respeto por las ideas del otro, cuando se cuestiona gratuitamente el trabajo y el esfuerzo ajeno
Pero también se genera violencia cuando dirigentes políticos cuestionan los acontecimientos públicos con ese lenguaje socarrón y burlesco al cual están acostumbrados
Retorcido lenguaje producto de una meticulosa elaboración que hace parecer como algo popular y sencillo lo que son groserías y procacidades
Porque más allá de lo simpático que nos pueda resultar escucharles, esas palabras jamás son inocentes o inofensivas – vienen cargadas de solapada violencia
Proviniendo de quien proviene, demostrado quedo que las campechanas palabras tampoco conllevan la transparencia y la veracidad que deberían
Ahora que dificultades y rematadores golpean a la puerta de quienes en su momento fueron felices receptores, estos se inquietan al descubrir que el ensortijado lenguaje del dirigente tenia un contenido oculto
Palabras sencillas con dejo de ironía, que venían cargadas de la peor mala fe, y con una perversa intencionalidad que desvía su sentido para encubrir el verdadero significado
Ahora inventaron un nuevo diccionario, donde al delincuente se le dice marginal,- al terrorista, luchador social, – a los civiles apaleados, efecto indeseado, – al desalojo de trabajadores, desplazados, – a la defensa de tiranos y dictadores, vallado de seguridad.
Todos fuimos culpables cuando escuchamos y aceptamos mansamente que se rompieran las reglas elementales del lenguaje en el discurso político,
Los dirigentes deben respeto a todos los ciudadanos, deben informar de sus propuestas políticas en lenguaje entendible,
Dando respuestas claras y directas evitando ese doble discurso que siembra dudas y es caldo de cultivo para esta violencia ciudadana que hoy estamos soportando
Retorcer el uso correcto de las palabras para confundir nuestro pensamiento y nuestra capacidad de comprensión – es violencia
Pasado el momento nadie se hace responsable de nada, nadie asume como propios los compromisos electorales – eso también es violencia
Hoy muchos son los desencantados que exclaman que los políticos son todos iguales, no deben dejarse engañar, las palabras jamás son ajenas al proceder de quien las pronuncia
Palabras complacientes y campechanas que perdieron su verdadero significado cuando con la contundencia de los hechos irrumpen violentamente saqueando nuestros bolsillos, castigando nuestro estomago y desdibujando nuestro futuro como país
En el Partido Colorado el uso del correcto lenguaje desde siempre es norma, respetamos al máximo la pureza de nuestro idioma, nuestras palabras son compromiso.
Detestamos todo lenguaje frívolo y chabacano, nuestra responsabilidad hacia los compatriotas hace que nuestras palabras lleven implico el respaldo de la ética y la moral
Prostituir el lenguaje político es la peor de las violencias, socava a la sociedad al pervertir valores básicos de convivencia
Esta es mi opinión desde la vereda de la oposición
Fuente www.scavarelli.com






