¡Digame doctor!
“El hábito no hace al monje pero el monje sí hace al hábito y el hábito hace al monasterio”
Anónimo
Me parece una falta de respeto total que a los abogados se les denominen “doctores” porque muy pocos cumplen con este grado académico. La oración adecuada es: “Dígame, licenciado”. A mi escasa edad alcancé el título profesional de abogado, tengo esta licenciatura gracias a un examen académico, sumamente sencillo, en el cual se me cuestiona –después de una memorística exposición- acerca de algunos conceptos, errores garrafales que cometen nuestros magistrados al emitir sus resoluciones judiciales (con una motivación insuficiente) y uno que otro tema jurídico de actualidad.
¿Por qué en el Perú cualquier encamisado con corbata que labore puede ser doctor?, ¿por qué algunos utilizan previamente la palabra “Doctor” a la inserción escrita de su nombre y apellido sin haber obtenido dicho título?, ¿por qué los que usan bata blanca son “doctores”?
Señor doctor
Esta palabra es mal utilizada con frecuencia para referirse a profesionales de la medicina que no han defendido una tesis. Incluso la RAE sólo permite dicha acepción en el lenguaje coloquial. Es mucho más absurdo escucharlo incorrectamente en contextos en los que se usa lenguaje cotidiano. Hasta la lisonja llega a niveles incalculables cuando se aplica como adjetivo (y sustantivo) de respeto aunque la persona no haya alcanzado un doctorado.
Doctores peruanos
Nunca lo conocí en “Risas y Salsa”, nunca supe como era, simplemente lo percibía, como el aire: El Doctor Chantada. Personaje fabuloso que era el símbolo por antonomasia de la corrupción en Perú. Bastaba mencionar al personaje para que en una interminable cola tuvieran la preferencia permisiva del vigilante y directamente pasen a ser atendidos sin respetar el derecho de prioridad.
Materializados en un ámbito coyuntural, sin dejar de lado, al Doctor o “Doc”, Vladimiro Montesinos, el Rasputín del ex presidente Alberto Fujimori. ¿Tuvo un doctorado para tan halagador título?
Obtén tu doctorado
Un doctorado implica el reconocimiento de un candidato como igual por parte de la facultad de la universidad en la cual ha estudiado. Encontramos académicos muy tigres en la materia que utilizan el Phd cuando realmente se lo merecen. Para ser más precisos el PhD es el doctorado de investigación más común en los países anglosajones y europeos. “Philosophiae Doctor” traducido como “Doctor de filosofía”, es ahí de donde proviene el término “Phd”. No existe mejor cosa que filosofar, por algo esta es la madre de todas las ciencias y la que ha vertido el desarrollo a nivel histórico en los países donde se pulieron a los mejores filósofos.
Honoris causa
Admirable y honorífico título que concede una universidad a personas de dotada eminencia. Locución latina que significa “por causa de honor”. Es la admisibilidad al aprecio y la designación a la cumbre académica a la que muchos aspiramos llegar por un desenvolvimiento en diferentes ámbitos como la ciencia, investigación, pensamiento y arte. Este doctorado no exige requisitos de naturaleza académica o profesional, no obstante es uno de los mejores reconocimientos a una contribución sustancial a un campo, de índole concreta o amplia.
Nulidad de doctores
Comparto la idea de Rolando Arellano al establecer que los países que no tienen doctores de verdad están condenados a ser copiadores de lo que hacen otros y obviamente, un país que no produce ciencia nunca podría ser líder en el mundo moderno.
Me decepcioné enormemente cuando los que pensaba que eran “maestros de maestros” en mi facultad, eran unos burdos transcriptores de ideas extranjeras. Es muy fácil ir a la biblioteca y adoptar el desarrollo jurídico de los que aseguran ser juristas cuando son más nítidos que las fotocopias “Xerox”. Y los que sí me demostraron ser innovadores no propusieron ni motivaron esa innovación en los alumnos, condenándolos al subdesarrollo mental y a ser receptores autómatas de enseñanzas cotidianas y transmisión de conocimientos prácticos.
Me decepciono más con mi generación, en la que proliferan profesionales que obtuvieron títulos gracias a componendas o a universidades en las que necesitan matricularse con los docentes más dóciles e indiferentes o mucho peor… las universidades que permiten el egreso, si es que cumplieron con pagar las boletas de pago.
Doctores muchos, los reales pocos.







para ser doctor, hay que quemar muchas pestañas. Licenciado es la primera lección, faltaria cinco años para ser doctor