¿Por que debemos mantener a la iglesia católica en el Perú?
He confesado y admitido mi agnosticismo pese a que muchos me creen ateo (no niego la existencia de Dios porque sino él sentiría que en su reino soy de oposición) mientras tan sólo soy radical al darle un nivel de depreciación a nuestros cerebros que no pueden acreditar ni la existencia ni inexistencia de Dios; somos seres incapaces de ser absolutistas en dichas creencias. Y si realmente existe Dios lo primero que le voy a decir es: ¡Ojalá tengas suficientes argumentos para sustentar tu creación! Y después lo voy a torturar porque su designio fue que en sus ministros (los curitas) accionó mentalmente y dio la orden de negociar, celebrar y ejecutar bilateralmente sus concordatos.
Como bien se sabe, un Concordato es un acuerdo entre la Santa Sede de la Iglesia Católica y un Estado para regular las relaciones entre ellos, es una de las especies del tratado que es ley entre las partes. ¿Tenemos algún concordato con la Santa Sede? Esta pregunta surgió luego que Jaime Bayly entrevistara a Enrique Ghersi -un talentoso y perspicaz abogado a quien respeto enormemente porque cambió mi mentalidad jurídica a 180º- y comentara acerca de este tema que me incentivo a investigar.
En la década de los setentas el Perú fue gobernado por dos regímenes militares que trataron de reformar revolucionariamente al país de acuerdo a su romántica ideología socialista radical que fue apoyada por muchos y con el tiempo nos percatamos de que la factura cobrada fue muy cara. La libertad de prensa fue erradicada en su totalidad, muchas empresas fueron expropiadas, se trato de implantar una igualdad con motivaciones de resentimiento, muchas reformas -como la agraria y pesquera- sumieron al país en una crisis lamentable. ¿Creen que existió un congreso en dichos gobiernos de facto? No existió régimen democrático en esa década por lo que se legislaba con decretos leyes (son normas jurídicas emitidas en gobiernos de facto).
El 19 de Julio de 1980 el Gobierno Militar de Morales Bermúdez suscribió con el Vaticano un Concordato que debe ser llevado a un debate público y político porque el Estado libera de tributos a la Iglesia Católica, proveyéndola de facilidades increíbles a esta confesión y, para colmo de males, dicho concordato consagró que este grupo religioso viva a expensas del pueblo peruano que mantiene con sus tributos los sueldos de los” Ministros de Dios” en la tierra.
Por eso el Monseñor Bambarén saltó hasta el techo solicitando rigurosidad al proyecto de ley de “Igualdad Religiosa” y es porque otros grupos religiosos también desean colgarse de todos estos beneficios que les otorga el Estado en base a ese concordato que lo traduzco como la inacabable ubre (para no ser grosero y decir mamadera). ¿Con qué conchudez solicita rigurosidad al congreso en la revisión de esa ley cuando lo que debería revisarse es el ilegal concordato que suscribió el Vaticano SAC con el Perú? El artículo 56º de nuestra vigente Constitución de 1993 señala que los tratados deben ser aprobados por el congreso antes de su ratificación por el Presidente de la República cuando sea en torno a una obligación financiera del Estado. ¿Ese concordato proviene de un gobierno democrático con congreso? ¡Pues no! Ergo, dicho concordato aprobado mediante el Decreto Ley 23211 debería ser objeto de las teorías jurídicas de la caducidad, continuidad o revisión por el ente de más alta representatividad social junto al Poder Ejecutivo.
Claro que otros colegas míos me argumentan que nuestra Constitución en su artículo 50º regula que “Dentro de un régimen de independencia y autonomía, el Estado reconoce a la Iglesia Católica como elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú, y le presta su colaboración”. ¿Y los atropellos que ellos realizaron en la conquista española? ¿De qué formación hablamos? Matar a la población incaica por no confesar el mismo credo es intolerancia, torturar y asesinar en el Tribunal de la Santa Inquisición es un crimen de lesa humanidad, esclavizar a quienes no comparten sus opiniones y son inferiores a los de tez blanca es maldad extrema (ya que los explotaban en la construcción de sus pomposas iglesias).
Los peruanos tenemos la imperiosa necesidad y la más alta responsabilidad de contrastar la información pertinente que nos determine la validez de ese concordato que otorga múltiples facilidades económicas a la Iglesia Católica. Si es que realmente fuese declarado ilegal deberían devolverles el dinero dejado de percibir al Estado para la construcción de hospitales, albergues, centros de estudios y entre otros que se plasmen en la economía social de mercado.







Hola, al decir que cambio tu manera de pensar 360º estas regresando al mismo lugar, lo correcto seria que cambio tu manera de pensar 180º
Muchas gracias, David. Admito mi error e hice la corrección pertinente.