Salud y Bienestar

La felicidad como meta nacional: cómo países están priorizando el bienestar

En los últimos años, varios países han dado un giro trascendental en sus prioridades: ya no se trata solo de impulsar el PIB, sino de mejorar el bienestar y la felicidad de su población. Este enfoque coloca la salud emocional, las relaciones comunitarias y la satisfacción vital en el centro de las políticas públicas.

Reino Unido: bienestar como indicador prioritario

Desde 2011, la Office for National Statistics (ONS) del Reino Unido realiza encuestas periódicas que incluyen cuatro indicadores clave: satisfacción con la vida, sentido de propósito, felicidad y niveles de ansiedad.

Sin embargo, tras la pandemia, las cifras reflejan una recuperación parcial: las puntuaciones de satisfacción y felicidad aún no alcanzan los niveles previos a 2020, y la ansiedad sigue elevada.

Expertos como Richard Layard, economista de la LSE, representan la vanguardia del movimiento por incluir el bienestar como meta política, no solo el crecimiento económico.

De qué va la estrategia “Well‑Being in All Policies”

El modelo “Well‑Being in All Policies” busca que cada decisión gubernamental, desde vivienda y transporte hasta salud y educación, se evalúe también por su impacto en la felicidad colectiva.

Por ejemplo:

  • En Escocia, mejoras en la seguridad de los alquileres (renter protections) han reducido la “pobreza de bienestar” entre arrendatarios.
  • En Manchester, programas como “Working Well” y la prescripción social ayudan a reducir el aislamiento y elevan la sensación de propósito.

Ejemplos globales en acción

  • Bután aplica desde 2008 el índice Gross National Happiness (GNH), midiendo áreas como salud mental, cultura, medio ambiente y gobernanza, y utilizándolo como guía constitucional.
  • A nivel internacional, la UNESCO y la OCDE han desarrollado el Better Life Index, que permite a ciudadanos clasificar prioridades personales y fomentar políticas basadas en datos de bienestar.

Retos y pasos futuros

No todo es sencillo: medir la felicidad en grandes poblaciones plantea desafíos metodológicos, como variaciones culturales en las respuestas subjetivas.

Además, iniciativas como el tablero digital prometido por el gobierno laborista en Reino Unido aún no han sido implementadas, lo que retrasa la transparencia y seguimiento efectivo.

Beneficios de este enfoque

  • Políticas más humanas: priorizar el bienestar reduce tensiones emocionales, soledad y problemas de salud mental.
  • Medición multidimensional: al combinar datos objetivos (empleo, salud, entorno) y subjetivos (satisfacción, propósito), se obtiene una visión más completa del progreso.
  • Diseño de comunidades fuertes: invertir en espacios públicos, cohesión social y redes de apoyo genera niveles más altos de bienestar.

Conclusión

La felicidad está emergiendo como una herramienta de gobernanza práctica, no un ideal utópico. Cuando los países evalúan políticas basados en cómo impactan en la vida real de las personas, más allá del crecimiento económico, se está generando una nueva ética del servicio público. 2025 podría marcar el inicio de una era donde el bienestar y la satisfacción personal sean indicadores tan relevantes como el PIB.

📚 Referencias

  1. The GuardianWhy Labour should target happiness alongside economic growth.
  2. Office for National Statistics UK – Panels on personal well‑being measures.
  3. ONS & OECD – Frameworks for UK national well‑being measures.
  4. World Happiness Report / Bhutan GNH – Gross National Happiness definition & metrics.
  5. OECD Better Life Index – Multi-dimensional indicator for well-being.