Gael García Bernal volvió a colocarse en el centro del cine latinoamericano con Hombre al agua, su tercera película como director, guionista, productor y protagonista. La cinta mexicana fue presentada en la sección Venice Spotlight de la 83.ª Mostra de Venecia, fuera de competencia, y suma en su elenco al cantante puertorriqueño Ricky Martin en un papel de ficción dentro de la propia historia.[1][2]
Una historia de rescate, ascenso y control
La película sigue a Camilo, un socorrista cubano que salva de morir ahogado a Abel, un empresario mexicano. Agradecido, Abel lo lleva a México, donde Camilo termina casándose con Juana, la hija del empresario, y formando una familia. Lo que parece una oportunidad de empezar de nuevo se transforma gradualmente en una red de manipulación y control.[1]
La sinopsis oficial de la Biennale describe a Camilo como un hombre que debe descubrir el plan de Abel y recuperar el control de su destino. Ese punto de partida convierte el agua —y la idea de quedar “hombre al agua”— en una metáfora sobre perder el rumbo dentro de una estructura de poder.[1]
García Bernal explicó a Screen Daily que el proyecto nació de su interés por explorar la crítica social, la pareja, la familia y la masculinidad. El cineasta trabajó el guion junto al dramaturgo argentino Mariano Pensotti, en una película filmada en la península de Yucatán.[3]
El regreso de García Bernal detrás de la cámara
Hombre al agua llega después de Déficit (2007) y Chicuarotes (2019), los dos largometrajes anteriores de García Bernal como director. La nueva producción amplía esa trayectoria con una historia de alcance panlatinoamericano: el reparto y el equipo reúnen talento de México, Cuba, Brasil, Argentina, Uruguay e Italia, de acuerdo con la información de la Biennale.[1]
La ficha oficial identifica a Gael García Bernal como director y registra una duración de 116 minutos. La película está hablada en español y portugués, y cuenta también con Esmeralda Pimentel, Débora Nascimento, Natalia Oreiro, Anna Díaz, Manuel García-Rulfo, Jorge Salinas y Ricky Martin.[1]
El proyecto fue producido por La Corriente del Golfo —la compañía fundada por García Bernal y Diego Luna— junto con Cárcava Cine y Redrum. Screen Daily informó que The Pool Films se encarga de las ventas internacionales.[3]
Ricky Martin, dentro de una película sobre películas
La participación de Ricky Martin no es la de un músico interpretándose a sí mismo. Según la agencia EFE, retomada por Diario Libre, el artista puertorriqueño interpreta a un actor contratado para encarnar a Camilo en una producción biográfica impulsada por la esposa del protagonista. Esa capa de “película dentro de la película” añade otra tensión entre identidad, representación y control de la propia historia.[2]
Martin describió el trabajo con García Bernal como una experiencia de libertad creativa dentro de una estructura clara. Su presencia conecta dos trayectorias latinoamericanas que han cruzado fronteras por caminos distintos: la del actor y cineasta mexicano formado en el circuito internacional de festivales, y la del cantante puertorriqueño convertido también en intérprete.
De Venecia a las salas mexicanas
El paso por Venecia no representa una competencia por el León de Oro, pero sí coloca la película en una sección dedicada a obras de especial interés dentro de la programación del festival. La Biennale registró sus funciones del 6 y 7 de septiembre en la Sala Giardino.[1]
Después de Venecia, Hombre al agua continúa su recorrido internacional con una presentación especial en el Festival Internacional de Cine de Toronto, según Screen Daily. La película tiene previsto su estreno comercial en cines mexicanos el 24 de septiembre, una fecha que puede acercar al público de México una obra que utiliza el humor y el drama para hablar de clase, familia y poder.[3]
La propuesta llega en un momento en que el cine latinoamericano busca contar sus propias contradicciones sin reducirlas a una sola identidad nacional. Camilo es cubano, vive en México y queda atrapado en una familia atravesada por el dinero y la ambición; el equipo creativo, a su vez, cruza varias tradiciones del continente. Esa combinación le da a la película un ángulo regional sin convertirla en un simple catálogo de nacionalidades.
Más que presentar una respuesta cerrada sobre la masculinidad o el éxito, García Bernal plantea un personaje que debe preguntarse si la vida que obtuvo también es la vida que quería. Esa pregunta —íntima, política y cinematográfica— es el eje que ahora lleva Hombre al agua de Venecia hacia sus siguientes espectadores.


