El AFI Latin American Film Festival 2026 se celebrará del 16 de septiembre al 7 de octubre en el AFI Silver Theatre and Cultural Center, en Silver Spring, Maryland. Su edición número 37 reunirá 43 películas de 21 países, incluidos 12 estrenos en Estados Unidos o Norteamérica, de acuerdo con el anuncio oficial del American Film Institute. La programación ofrece una forma concreta de acercarse al cine latinoamericano más allá de los títulos que llegan con mayor facilidad a las plataformas.
El festival coincide con el Mes Nacional de la Herencia Hispana y suma producciones de España y Portugal a las de América Latina. Esa combinación iberoamericana no es solo una etiqueta geográfica: permite ver, en una misma cartelera, historias sobre migración, memoria política, música, deporte, familia y creación artística desde perspectivas muy distintas.
Una programación que conecta memoria, migración y creación
La inauguración será el 16 de septiembre con The Match, un documental argentino sobre el partido de la Copa Mundial de 1986 entre Argentina e Inglaterra. La película utiliza imágenes de archivo, la narración de los exfutbolistas Gary Lineker y Jorge Valdano y nuevos testimonios de personas que estuvieron en la cancha. El partido quedó asociado al polémico gol de “la mano de Dios” de Diego Maradona, pero el interés de la cinta está también en revisar cómo un acontecimiento deportivo se convierte en memoria colectiva. El filme tendrá su estreno estadounidense en el festival, según el programa de AFI Silver.
Entre las películas centrales aparecen dos miradas sobre experiencias latinoamericanas marcadas por la historia. The Meltdown, de la chilena Manuela Martelli, es un drama de crecimiento situado en el Chile posterior a la dictadura de Augusto Pinochet. Ashes, cuarto largometraje dirigido por Diego Luna, sigue a una joven mexicana que viaja con su hermano a España para reunirse con la madre que los dejó cuando eran niños. Variety identifica ambas obras como parte de los títulos principales de la edición.
El cierre estará a cargo de Bitter Christmas, la nueva película de Pedro Almodóvar, que reúne al director español con el actor argentino Leonardo Sbaraglia. La historia sigue a dos cineastas que enfrentan un periodo de sequía creativa y se preguntan hasta dónde puede llegar el arte como respuesta a una crisis personal. La selección conecta una figura reconocida del cine en español con una cartelera que también apuesta por directoras, debuts y producciones menos visibles para el público estadounidense.
Más allá de los nombres conocidos
Uno de los atractivos del festival está en su amplitud. La Perra, de Dominga Sotomayor, presenta a una recolectora de algas en la costa chilena y el vínculo que establece con un perro abandonado. Bajañí, de Fernando Trueba, se mueve entre el flamenco, el jazz y la música brasileña, con participaciones de artistas como Caetano Veloso, Rubén Blades, Ron Carter y Marisa Monte. El programa también incluye Milly: Queen of Merengue, un filme sobre los comienzos de la cantante dominicana Milly Quezada, y Papaya, una película brasileña de animación sin diálogos.
La representación tampoco se limita a una sola idea de “cine latino”. Hay producciones de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, Uruguay y otros países, además de obras de España y Portugal. El resultado, según la información publicada por AFI y la reseña de The MoCo Show, combina películas premiadas en circuitos internacionales, estrenos, éxitos locales y trabajos de cineastas emergentes.
Qué debe saber el público
Las funciones se realizarán en el AFI Silver Theatre and Cultural Center, ubicado en 8633 Colesville Road, Silver Spring, Maryland. La entrada general cuesta 15 dólares, salvo que una función indique otra tarifa. AFI también ofrece un pase de acceso total de 200 dólares para asistir a todas las proyecciones, incluidas las noches de apertura y clausura. Las entradas y el calendario actualizado están disponibles en la página oficial del festival; los horarios pueden cambiar, por lo que conviene revisarlos antes de trasladarse.
Además de las películas, varias funciones incluyen conversaciones con cineastas y recepciones organizadas con embajadas. Ese componente convierte al festival en algo más que una lista de estrenos: ofrece contexto para entender de dónde vienen las historias y cómo dialogan con públicos hispanos e internacionales en Estados Unidos.
Para quienes siguen el cine latinoamericano desde Los Ángeles u otras ciudades, el festival también funciona como una guía de títulos que podrían ganar visibilidad en el circuito estadounidense. No todas las películas tendrán distribución amplia, y precisamente por eso una muestra especializada puede ser la oportunidad de conocer voces y temas antes de que desaparezcan del radar cultural.


