Los alebrijes son una de las expresiones más reconocibles del arte popular mexicano: criaturas fantásticas que mezclan rasgos de distintos animales, formas imposibles y colores intensos. Aunque hoy pueden encontrarse en museos, mercados, talleres y hogares de muchos países, su historia es moderna y está ligada a la cartonería de la Ciudad de México.
Para entender qué son los alebrijes conviene separar tres ideas: el relato de origen asociado con el cartonero Pedro Linares López, la técnica artesanal con la que se construyen muchas de estas figuras y la libertad creativa que permite que cada pieza tenga una combinación distinta.
¿De dónde vienen los alebrijes?
La versión histórica más reconocida atribuye la creación de los alebrijes a Pedro Linares López, cartonero nacido en la Ciudad de México. La Secretaría de Educación Pública y el Registro del Patrimonio Cultural de la Ciudad de México reconocen esa relación entre Linares y estas criaturas del arte popular.
De acuerdo con el relato documentado de la familia Linares, el artesano tuvo un sueño durante una enfermedad. En esa experiencia habría visto animales fantásticos que repetían una palabra parecida a “alebrijes”. Después llevó esas imágenes a su trabajo con papel, engrudo y cartón. Esta historia debe entenderse como una narración de origen transmitida por la familia y las instituciones culturales, no como una explicación médica comprobada.
¿Qué materiales se usan para hacerlos?
Muchos alebrijes tradicionales se elaboran mediante la cartonería, una técnica que transforma papel, cartón y engrudo en objetos con volumen. La estructura puede apoyarse en alambre o carrizo; encima se colocan capas de papel hasta construir el cuerpo, las patas, los cuernos, las alas o las colas. Cuando la pieza seca, el artesano la pinta y añade patrones, puntos, líneas y contrastes de color.
La técnica explica por qué dos figuras con el mismo nombre pueden verse completamente diferentes. Un alebrije no funciona como un molde único: su personalidad visual depende del tamaño, la postura, la mezcla de animales, los materiales y las decisiones del taller que lo produce. La Secretaría de Cultura de México explica la importancia de la cartonería como medio de expresión dentro del arte popular.
¿Qué animales representan?
No existe una lista universal que obligue a cada alebrije a representar un solo animal. Precisamente una de sus características es la combinación: un cuerpo puede recordar a un felino, tener alas de ave, cuernos de venado y una cola inspirada en un reptil. Los colores y las formas no deben leerse como un código único aplicable a todas las piezas.
Por eso, cuando una persona compra o visita un alebrije, una buena pregunta es qué animales quiso unir el artesano y qué historia tenía en mente. La explicación del creador forma parte del valor cultural de la pieza; no todo significado se puede deducir solamente por el color o la apariencia.
¿Son una artesanía prehispánica?
No. Los alebrijes de Pedro Linares son una creación moderna del arte popular mexicano. Pueden dialogar con imaginarios, animales y tradiciones anteriores, pero no son una artesanía prehispánica que haya permanecido idéntica durante siglos. Confundir su origen moderno con una pieza antigua borra la historia concreta de Linares y de la cartonería urbana.
Esta diferencia también ayuda a valorar la innovación de la tradición. La importancia de los alebrijes no depende de atribuirles una antigüedad que no tienen, sino de reconocer cómo una técnica popular convirtió una visión fantástica en una forma artística que continúa transformándose.
Cómo apreciar o elegir un alebrije
- Pregunta por la autoría. Averigua quién hizo la pieza y de qué taller proviene.
- Revisa los materiales. Pregunta si está elaborada con cartonería, madera u otro material, porque no todas las piezas pertenecen a la misma tradición técnica.
- Escucha la historia. Pide al artesano que explique la mezcla de animales, el proceso y la intención de la figura.
- Evita las etiquetas fáciles. Un alebrije no necesita ser “prehispánico” ni tener un significado fijo para ser una obra valiosa.
- Valora el trabajo manual. Las irregularidades, capas, pinceladas y detalles pueden mostrar el proceso de elaboración en lugar de ser defectos.
Una imaginación que sigue cambiando
La historia de los alebrijes muestra que el arte popular también puede nacer de una invención individual y convertirse en un lenguaje colectivo. Desde la cartonería de Pedro Linares hasta los talleres y creadores que continúan experimentando con formas y materiales, estas criaturas recuerdan que la tradición no es una pieza congelada: es una conversación entre memoria, oficio e imaginación.
Fuentes
- Pedro Linares López, Secretaría de Educación Pública.
- El legado de Pedro Linares sigue vivo en la tradición de la cartonería mexicana, Secretaría de Cultura de México.
- Alebrijes de Pedro Linares López, Registro del Patrimonio Cultural de la Ciudad de México.
- Bibliotecario, número 120, Dirección General de Bibliotecas de la Secretaría de Cultura.
- El mundo de papel de la familia Linares, Radio Educación.
Nota editorial: la imagen destacada es una ilustración original generada para este artículo; no representa una pieza específica ni una fotografía documental.



